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Aquí tenéis otro heredero
de la profesión. Mi padre tenia una pequeña empresa de construcción y
pese a sus esfuerzos por alejarme del sector del ladrillo un verano
empecé a trabajar con él, yo por la curiosidad de probar la profesión
y mi padre con la firme convicción de
que al finalizar el verano se me habría ido la idea de formar
parte de la plantilla. Para ello eligió bien los trabajos, podéis
imaginaros, mi compañera inseparable durante diez horas al día fue la
hormigonera. El resultado fue distinto, me gusto la profesión, continué
trabajando y ampliando estudios relacionados con la construcción.
El anuncio de un periódico
en el que solicitaban docentes de construcción para cursos de formación
ocupacional despertó mi interés por la docencia. Tiempo después
inicie mi andadura por los
programas de ETCOTE.
Actualmente estoy en una
escuela taller y continuo con la pequeña empresa de mi padre. Todo esto
me deja poco tiempo para practicar
mi deporte favorito, el alpinismo. Así que para solucionar el
problema realizo trabajos verticales, combinando el trabajo de albañilería
con las técnicas de alpinismo.
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